Revisa los neumáticos del tractor después del verano: presión, desgaste, grietas, tacos, válvulas y ajustes antes de las labores de otoño.
El verano suele ser una época exigente para cualquier tractor agrícola. Muchas horas de trabajo, desplazamientos por carretera, terrenos secos, polvo, rastrojos, piedras y temperaturas elevadas terminan pasando factura a diferentes componentes de la máquina.
Y los neumáticos del tractor son uno de los elementos que más directamente sufren esas condiciones.
Cuando llega septiembre y empiezan a planificarse las labores de otoño, es fácil centrar la atención en el aceite, los filtros, el sistema hidráulico o los aperos y olvidarse de revisar aquello que conecta toda la máquina con el terreno.
Sin embargo, unos neumáticos en mal estado pueden afectar a la tracción, estabilidad, consumo de combustible, compactación del suelo y capacidad del tractor para transmitir correctamente su potencia.
Además, las condiciones de trabajo pueden cambiar considerablemente respecto al verano. Los suelos empiezan a recibir más humedad, pueden aparecer terrenos blandos o embarrados y determinados trabajos requieren utilizar aperos diferentes, con otras cargas y necesidades de lastrado.
Por eso, antes de comenzar las labores de otoño, merece la pena dedicar unos minutos a comprobar el estado de los neumáticos.
No se trata simplemente de mirar si todavía tienen dibujo.
Una buena revisión debe incluir presión, tacos, flancos, posibles cortes, válvulas, llantas, desgaste irregular y adecuación de la presión y el lastrado al trabajo que vamos a realizar.
Por qué revisar los neumáticos después del verano
Durante los meses de verano, el tractor puede haber realizado una gran cantidad de desplazamientos tanto por el campo como por carretera.
Las superficies duras son especialmente abrasivas para un neumático agrícola, mientras que las piedras, raíces, rastrojos y objetos presentes en el terreno pueden producir cortes o impactos.
Por eso conviene realizar inspecciones visuales periódicas de los neumáticos agrícolas para detectar daños que pueden haberse originado durante una campaña anterior y convertirse posteriormente en una avería.
Entre los puntos que merece la pena observar se encuentran la banda de rodadura, los flancos, las llantas y posibles signos de impactos o cortes.
El final del verano es, por tanto, un buen momento para comprobar qué desgaste ha acumulado el tractor antes de volver a exigirle muchas horas de trabajo.
Una pequeña anomalía encontrada en la nave puede solucionarse con tranquilidad.
Descubrirla después con el tractor enganchado a un apero y varias hectáreas por delante es bastante menos conveniente.
Empieza limpiando los neumáticos
Puede parecer un detalle menor, pero inspeccionar un neumático cubierto de barro seco, polvo o restos vegetales dificulta mucho detectar daños.
Antes de revisar, limpia al menos las zonas principales:
- Banda de rodadura.
- Tacos.
- Flancos.
- Zona próxima a la llanta.
- Válvula.
- Interior de la rueda cuando sea visible.
No hace falta dejar el neumático como nuevo, pero sí retirar la suciedad suficiente para comprobar correctamente su estado.
Una vez limpio, recorre visualmente toda la superficie.
Es más fácil encontrar una grieta, un corte o una deformación cuando no están ocultos bajo una capa de tierra.
Revisa los flancos en busca de grietas, cortes o deformaciones
Los flancos de un neumático de tractor son zonas que debemos observar con especial atención.
Durante el trabajo pueden recibir golpes contra piedras, bordillos, raíces u otros obstáculos.
Busca:
- Cortes.
- Grietas.
- Rozaduras profundas.
- Deformaciones.
- Abultamientos.
- Zonas en las que parezcan visibles capas internas.
- Señales de haber trabajado durante mucho tiempo con presión insuficiente.
Un pequeño roce superficial no tiene necesariamente la misma importancia que un corte profundo.
Sin embargo, ante una lesión importante en el flanco, una deformación o un abultamiento, lo prudente es solicitar la valoración de un especialista.
Los cortes profundos y los abultamientos pueden estar asociados a daños en la carcasa interna, por lo que requieren especial atención. El deterioro exterior no siempre refleja completamente el alcance del daño interno.
No conviene esperar a comprobar cuánto aguanta un neumático que ya muestra señales evidentes de daño estructural.
Comprueba el estado de los tacos
En un tractor agrícola no solamente importa que exista dibujo. La forma y altura de los tacos influyen directamente en la capacidad del neumático para trabajar sobre terreno.
Observa si los tacos presentan:
- Desgaste excesivo.
- Bordes muy redondeados.
- Cortes.
- Trozos desprendidos.
- Desgaste diferente entre una zona y otra.
- Diferencias importantes entre los neumáticos de un mismo eje.
Conforme los tacos se desgastan, la capacidad del neumático para transmitir esfuerzo al suelo puede disminuir, especialmente en situaciones en las que se necesita mucha tracción.
Esto se vuelve todavía más importante de cara al otoño.
Un neumático que durante el verano se comportaba razonablemente bien sobre terrenos secos puede mostrar sus limitaciones cuando empieza a trabajar sobre suelo húmedo.
Además, un mayor desgaste reduce parte de la protección que ofrece la propia banda frente a piedras, ramas y otros elementos capaces de producir daños.
El desgaste irregular también puede indicar otro problema
Si un neumático se desgasta de manera uniforme, podemos estar simplemente ante el resultado normal de muchas horas de trabajo.
Pero cuando encontramos desgaste claramente irregular, merece la pena mirar más allá del propio neumático.
Por ejemplo:
- Un lado se desgasta mucho más que el otro.
- Un neumático delantero presenta un patrón muy diferente al del otro.
- Aparecen zonas localizadas especialmente gastadas.
- Los tacos muestran un desgaste extraño o asimétrico.
En estos casos puede ser necesario comprobar otros componentes del tractor.
Holguras en la dirección, problemas de alineación o determinados desgastes en el eje delantero pueden repercutir en la forma en la que el neumático apoya sobre el terreno.
Por eso, si instalas neumáticos nuevos pero no solucionas la causa del desgaste irregular, puedes volver a encontrarte con el mismo problema.
Comprueba la presión antes de empezar las labores de otoño
La presión de los neumáticos del tractor merece un apartado propio.
Y aquí hay una idea fundamental: no existe una presión universal que sea correcta para cualquier tractor, neumático, apero y trabajo.
La presión necesaria depende, entre otros factores, de:
- Modelo y medida del neumático.
- Tecnología del neumático.
- Carga soportada.
- Peso por eje.
- Aperos instalados.
- Velocidad de trabajo.
- Uso en campo o carretera.
- Recomendaciones del fabricante.
Por eso no resulta recomendable inflar los neumáticos simplemente a la presión que llevábamos el año anterior o a una cifra que funciona en el tractor de otra explotación.
La presión debe comprobarse con un manómetro fiable y siguiendo las especificaciones correspondientes a ese neumático.
Siempre que sea posible, conviene realizar la comprobación con los neumáticos fríos para obtener una referencia más consistente.
No confundas presión alta con mayor seguridad
Puede parecer lógico pensar que llevar más presión siempre protege mejor el neumático.
No es así.
La presión debe ajustarse a la carga y al trabajo.
Un neumático excesivamente inflado para las condiciones del terreno reduce su huella de contacto y puede perjudicar la capacidad para transmitir la potencia al suelo.
En terreno agrícola, una presión superior a la necesaria puede favorecer:
- Mayor patinamiento.
- Mayor presión sobre el suelo.
- Formación de rodadas.
- Menor capacidad de adaptación a las irregularidades.
- Peor aprovechamiento de la superficie de contacto.
Por el contrario, trabajar con una presión demasiado baja para la carga soportada tampoco es una buena idea.
Puede provocar una flexión excesiva de los flancos, calentamiento y deterioro de la carcasa.
El objetivo, por tanto, no es trabajar ni con “mucha” ni con “poca” presión.
Es trabajar con la presión correcta para esa carga, velocidad y aplicación.
Campo y carretera no exigen exactamente lo mismo
Este punto es especialmente importante en explotaciones donde el tractor alterna continuamente entre parcelas y carretera.
En campo interesa aprovechar adecuadamente la huella del neumático para conseguir tracción y limitar la presión transmitida al suelo.
En carretera entran en juego otras necesidades relacionadas con velocidad, estabilidad, carga, calentamiento y resistencia a la rodadura.
Por eso los fabricantes proporcionan tablas de carga y presión adaptadas al uso del neumático.
No debemos dar por hecho que la presión ideal para trabajar lentamente con un apero en una parcela es necesariamente la misma que necesitamos para circular con carga a mayor velocidad por carretera.
Si el tractor realiza mucho trabajo mixto, los sistemas de regulación centralizada de presión pueden resultar especialmente interesantes, pero en cualquier caso lo importante es consultar los valores correspondientes a cada neumático.
En otoño, la compactación del terreno cobra todavía más importancia
Con la llegada de las lluvias, el comportamiento del suelo cambia.
Un terreno húmedo puede deformarse y compactarse con mayor facilidad que uno seco y firme.
Aquí vuelve a ser fundamental la combinación entre carga, presión de inflado y superficie de contacto.
Las tecnologías IF y VF utilizadas actualmente en determinados neumáticos agrícolas permiten trabajar, bajo las condiciones previstas por el fabricante, con mayores cargas o presiones inferiores respecto a neumáticos estándar.
Una mayor huella, conseguida mediante una presión correctamente ajustada, puede contribuir a mejorar la tracción y reducir la presión ejercida sobre el suelo.
Esto no significa que debamos bajar arbitrariamente la presión cuando el terreno está mojado.
La presión mínima posible sigue estando condicionada por la carga, la velocidad y las características del neumático.
El objetivo debe ser utilizar el valor correcto según las tablas del fabricante, no simplemente desinflar las ruedas buscando más huella.
Revisa el lastrado cuando cambies de apero
Durante el otoño quizá utilices aperos diferentes a los empleados durante el verano.
Eso puede modificar considerablemente el reparto de pesos entre los ejes.
Sembradoras, cultivadores, arados y otros equipos pueden transferir cargas importantes hacia la parte delantera o trasera del tractor.
Por eso conviene revisar también el lastrado del tractor.
Un tractor mal lastrado puede presentar:
- Patinamiento excesivo.
- Pérdida de capacidad de dirección.
- Mayor consumo.
- Desgaste innecesario de los neumáticos.
- Exceso de carga sobre un eje.
- Compactación superior a la necesaria.
La presión del neumático está directamente relacionada con la carga que soporta.
Si cambias considerablemente de apero, no des por hecho que el ajuste utilizado durante todo el verano seguirá siendo el adecuado.
Observa las válvulas
Una pieza diminuta puede acabar dejando inmovilizado un tractor de varias toneladas.
La válvula merece una revisión rápida.
Comprueba que:
- No esté doblada.
- No presente golpes.
- No existan fugas.
- El obús funcione correctamente.
- Lleve su correspondiente tapón.
El tapón no es solamente decorativo.
Ayuda a proteger la válvula frente al polvo, barro y pequeños impactos.
Si observas que un neumático necesita ser inflado con mucha más frecuencia que los demás, no te limites a añadir aire.
Busca la causa.
Comprueba también las llantas
El neumático y la llanta trabajan juntos.
Durante una inspección de otoño conviene observar:
- Golpes.
- Deformaciones.
- Corrosión.
- Suciedad acumulada en la zona del talón.
- Tornillos de rueda.
- Posibles pérdidas de estanqueidad.
Una llanta deformada o muy oxidada puede acabar afectando al asiento del neumático.
También conviene comprobar especialmente la zona de contacto entre neumático y llanta, porque la presencia de suciedad, corrosión o daños puede favorecer pérdidas de estanqueidad.
Si existen dudas sobre la integridad de la llanta o el talón del neumático, lo adecuado es recurrir a un profesional.
Comprueba las ruedas de ambos lados, no solo la más accesible
Es sorprendentemente fácil inspeccionar el lado exterior de un neumático y olvidar el interior.
Sin embargo, el flanco interior también puede sufrir:
- Cortes.
- Rozamientos.
- Golpes.
- Daños por contacto con otros elementos.
- Deformaciones.
Siempre que pueda hacerse con seguridad, observa ambos lados de cada rueda.
En tractores con ruedas gemelas, el espacio existente entre neumáticos también merece atención, especialmente si pueden haberse quedado piedras u objetos atrapados.
Qué revisar antes de salir al campo este otoño
Una inspección rápida puede seguir este orden:
- Limpia visualmente cada neumático.
- Busca cortes, grietas y deformaciones en los flancos.
- Comprueba el desgaste de los tacos.
- Busca patrones de desgaste irregular.
- Mide la presión con los neumáticos fríos.
- Comprueba que la presión corresponde a carga, velocidad y aplicación.
- Revisa las válvulas y sus tapones.
- Inspecciona las llantas y tornillería.
- Comprueba el estado del flanco interior.
- Revisa el lastrado y reparto de pesos si vas a utilizar otro apero.
Son comprobaciones relativamente sencillas, pero pueden evitar muchos problemas durante una campaña.
Cuándo conviene consultar a un especialista
Hay determinadas situaciones en las que no merece la pena improvisar.
Consulta a un profesional si encuentras:
- Un abultamiento en el neumático.
- Un corte profundo.
- Daño cerca del talón.
- Elementos internos visibles.
- Pérdidas continuas de presión.
- Deformaciones.
- Daños importantes en la llanta.
- Desgaste muy irregular cuya causa desconoces.
No todos los daños pueden repararse de la misma forma.
Según la zona afectada y el alcance de la lesión, una reparación puede ser viable o el neumático puede necesitar sustitución.
Los neumáticos también forman parte del mantenimiento del tractor
Cuando hablamos de mantenimiento solemos pensar inmediatamente en aceite, filtros, correas o sistema hidráulico.
Pero los neumáticos agrícolas influyen directamente en cómo trabaja todo el tractor.
De poco sirve tener potencia disponible si una parte excesiva termina perdiéndose en patinamiento.
Tampoco interesa añadir peso innecesario para intentar conseguir más tracción cuando el problema real puede estar en la presión, el desgaste o el reparto de carga.
Y si utilizamos un tractor DEUTZ-FAHR, SAME o cualquier otra marca durante muchas horas, cuidar los neumáticos también ayuda a trabajar en mejores condiciones para el resto de la máquina.
El neumático no funciona de manera aislada: dirección, eje delantero, transmisión, carga del apero y lastrado forman parte del mismo conjunto.
Después del verano, diez minutos de revisión pueden marcar la diferencia
Los neumáticos que llegan al otoño llevan detrás toda una campaña.
Han trabajado sobre suelos secos, carreteras calientes, rastrojos y terrenos duros. Han soportado peso, tracción, frenadas y miles de deformaciones.
Por eso merece la pena comprobar cómo llegan a la siguiente etapa del calendario agrícola.
Revisa presión, desgaste, tacos, flancos, llantas, válvulas y lastrado.
Y presta especial atención a cualquier cambio respecto a meses anteriores.
Una rueda que pierde presión, un neumático que empieza a desgastarse de forma diferente o una pequeña deformación no deberían convertirse en parte del paisaje habitual del tractor.
Detectar esas señales ahora permite afrontar las labores de otoño con el tractor preparado, mejorar el aprovechamiento de la tracción y reducir el riesgo de encontrarte con una avería cuando empiezan las jornadas intensivas en el campo.


















