Descubre qué revisar en tu tractor antes de la siembra de otoño: hidráulico, neumáticos, filtros, TDF, enganche, niveles y puntos clave.
Septiembre marca un cambio importante en muchas explotaciones agrícolas. El verano empieza a quedar atrás, terminan algunas de las labores más intensivas de los meses anteriores y llega el momento de preparar el terreno y la maquinaria para una nueva etapa. En muchas zonas, esto significa comenzar o planificar las labores de preparación y siembra de otoño.
Y aquí el tractor vuelve a ocupar un lugar protagonista.
Después de varias semanas o meses trabajando entre polvo, altas temperaturas y jornadas intensas, dar por hecho que el tractor está preparado para afrontar otra campaña puede acabar provocando una parada justo cuando menos interesa. Un latiguillo deteriorado, una presión incorrecta de los neumáticos o un filtro demasiado sucio pueden parecer problemas menores en el almacén, pero convertirse en una avería cuando el tractor lleva varias horas trabajando con un apero.
Por eso, antes de comenzar la campaña, merece la pena dedicar un tiempo a realizar una revisión del tractor antes de la siembra.
No se trata necesariamente de realizar una gran intervención mecánica. En muchos casos basta con revisar algunos puntos fundamentales, sustituir los elementos desgastados y comprobar que los principales sistemas funcionan correctamente.
Por qué conviene revisar el tractor antes de la siembra de otoño
Cuando llega el momento adecuado para sembrar, cada jornada cuenta. Las condiciones del suelo y la meteorología pueden reducir considerablemente la ventana disponible para trabajar.
Una avería que normalmente supondría una pequeña molestia puede convertirse entonces en un problema mucho mayor.
Además, el tractor que llega a septiembre puede acumular desgaste procedente de la campaña anterior. El polvo afecta especialmente a los sistemas de filtrado y refrigeración, mientras que las elevadas temperaturas y las muchas horas de funcionamiento pueden hacer más evidentes determinadas fugas, holguras o deterioros.
Las comprobaciones previas a la utilización del tractor permiten detectar precisamente este tipo de problemas. Revisar antes del trabajo aspectos como los niveles de aceite de motor e hidráulico, refrigerante, fugas, batería, neumáticos, ruedas e iluminación ayuda a reducir el riesgo de daños y paradas inesperadas.
El objetivo es sencillo: llegar al campo con el tractor preparado, en lugar de descubrir los problemas cuando la campaña ya está en marcha.
Empieza con una inspección visual completa
Antes de abrir herramientas o comenzar a desmontar componentes, merece la pena dar una vuelta alrededor del tractor.
Una inspección visual puede revelar muchos problemas.
Busca especialmente:
- Manchas de aceite o combustible bajo el tractor.
- Restos de líquido refrigerante.
- Latiguillos deteriorados.
- Cables sueltos.
- Tornillos o elementos de fijación que parezcan flojos.
- Golpes o desperfectos en protecciones.
- Grietas o daños visibles en los neumáticos.
- Restos de suciedad acumulados en radiadores y rejillas.
- Pérdidas alrededor de cilindros hidráulicos o conexiones.
También es un buen momento para limpiar el tractor si todavía conserva restos importantes de polvo, barro, paja o materia vegetal de trabajos anteriores.
Una máquina limpia no solamente tiene mejor aspecto. También resulta mucho más sencillo detectar una fuga de aceite, un manguito deteriorado o una pieza dañada cuando la suciedad no los oculta.
Revisa el aceite del motor y los principales niveles
Uno de los primeros pasos en cualquier puesta a punto del tractor debe ser comprobar los niveles de los diferentes fluidos.
Empieza por el aceite del motor.
Realiza la comprobación siguiendo siempre las indicaciones del fabricante y verifica que el nivel se encuentra dentro del intervalo correspondiente.
Un nivel demasiado bajo puede comprometer la lubricación del motor. Pero tampoco conviene limitarse simplemente a añadir aceite cada vez que falta.
Si observas que el tractor está consumiendo más aceite de lo habitual, merece la pena averiguar el motivo.
Comprueba también:
- Líquido refrigerante.
- Aceite hidráulico.
- Aceite de transmisión, cuando corresponda.
- Líquido de frenos si el sistema utilizado por el tractor lo requiere.
Aprovecha igualmente para comprobar cuándo se realizó el último cambio de aceite y filtros.
Los intervalos de mantenimiento del tractor dependen del modelo, motor, tipo de trabajo y especificaciones del fabricante, por lo que el manual de mantenimiento debe ser siempre la referencia.
Presta especial atención al sistema hidráulico
Durante las labores agrícolas de otoño, el sistema hidráulico del tractor puede tener bastante trabajo.
Sembradoras, cultivadores, arados y otros aperos pueden depender de los distribuidores hidráulicos o del elevador trasero para funcionar correctamente.
Por ello, no basta con comprobar el nivel del aceite.
Examina los latiguillos y presta atención a:
- Grietas.
- Rozaduras.
- Zonas deformadas.
- Fugas alrededor de racores.
- Pérdidas en cilindros.
- Conexiones deterioradas.
Una vez realizada la inspección visual, comprueba el funcionamiento del elevador.
Debe subir y bajar con normalidad, sin movimientos extraños, tirones excesivos o pérdida evidente de capacidad.
También conviene comprobar los distribuidores hidráulicos que se utilizarán con los aperos de la campaña.
Una pequeña fuga hidráulica es una señal que no debería ignorarse. Además de la pérdida de aceite, puede ser el aviso de que una junta, racor, latiguillo u otro componente empieza a deteriorarse.
Comprueba el enganche de tres puntos
El enganche trasero es otra zona fundamental cuando se aproxima una campaña en la que se utilizarán diferentes aperos.
Revisa los brazos del elevador, estabilizadores, tensores, bulones, pasadores y puntos de articulación.
Busca principalmente holguras excesivas, piezas dobladas, desgaste o elementos de seguridad deteriorados.
Una pieza aparentemente sencilla, como un pasador o un bulón desgastado, puede causar problemas al trabajar con un apero pesado.
También debes comprobar que los mecanismos de ajuste pueden moverse correctamente. Si existen puntos de engrase, realiza el mantenimiento correspondiente siguiendo las indicaciones del fabricante.
La idea es evitar descubrir una articulación bloqueada o una holgura importante precisamente cuando vas a enganchar el apero.
No olvides la toma de fuerza
Dependiendo del apero utilizado, la toma de fuerza del tractor o TDF puede ser otro de los elementos que habrá que comprobar.
Observa las estrías del eje y comprueba que no presentan un desgaste anormal o daños.
Verifica también que el sistema de accionamiento funciona correctamente y que las protecciones se encuentran en buen estado.
En los aperos accionados mediante transmisión cardánica, las protecciones son especialmente importantes desde el punto de vista de la seguridad. Nunca deben retirarse para trabajar y cualquier intervención debe realizarse con la toma de fuerza desconectada y la maquinaria detenida.
Si durante el funcionamiento aparecen vibraciones, golpes, ruidos extraños o dificultades para conectar la TDF, lo recomendable es localizar el origen antes de iniciar una campaña intensiva.
Comprueba la presión y el estado de los neumáticos
Los neumáticos influyen directamente en cómo transmite el tractor la potencia al terreno.
Antes de comenzar las labores de otoño comprueba tanto su estado exterior como la presión.
Busca:
- Cortes.
- Grietas.
- Deformaciones.
- Desgaste irregular.
- Daños en los tacos.
- Objetos incrustados.
- Problemas en las válvulas.
La presión de los neumáticos del tractor no debería establecerse simplemente por costumbre.
Puede variar en función del neumático, carga, velocidad y trabajo que se vaya a realizar. Por eso, lo recomendable es utilizar las especificaciones del fabricante del neumático teniendo en cuenta la carga y las velocidades previstas.
Esto es especialmente importante cuando el mismo tractor trabaja con aperos muy diferentes.
Un ajuste adecuado puede mejorar la capacidad de tracción, reducir el patinamiento innecesario y contribuir a limitar la compactación del terreno.
Revisa el filtro de aire después del polvo del verano
Después de una campaña en condiciones secas, hay un componente que merece especial atención: el filtro de aire del tractor.
El trabajo entre polvo y restos vegetales puede provocar una importante acumulación de suciedad.
Cuando el sistema de admisión no permite al motor recibir correctamente el aire que necesita, el rendimiento puede verse afectado.
Revisa el indicador de obstrucción cuando el tractor disponga de él y realiza el mantenimiento siguiendo las instrucciones específicas del fabricante.
Hay que evitar realizar limpiezas improvisadas que puedan dañar el elemento filtrante.
Si el filtro está deteriorado o ha llegado al final de su vida útil, lo correcto es sustituirlo.
También resulta conveniente comprobar que las conducciones del sistema de admisión están bien colocadas y no presentan grietas o abrazaderas sueltas que puedan permitir la entrada de aire sin filtrar.
Limpia y comprueba el sistema de refrigeración
El radiador y las diferentes rejillas pueden acumular una cantidad considerable de polvo y restos vegetales.
Si esta suciedad dificulta el paso de aire, el sistema de refrigeración tendrá más dificultades para disipar el calor.
Por este motivo, antes de comenzar una nueva campaña, comprueba el estado exterior del radiador y realiza la limpieza siguiendo el procedimiento recomendado para el tractor.
Revisa también:
- Nivel de refrigerante.
- Manguitos.
- Abrazaderas.
- Posibles fugas.
- Estado de las correas relacionadas con el sistema cuando corresponda.
Si el tractor ha mostrado tendencia a calentarse más de lo normal durante el verano, es especialmente importante no dejar el problema pendiente antes de volver al campo.
Comprueba la batería y el sistema eléctrico
Aunque solemos relacionar los problemas de batería con el invierno, septiembre también es un buen momento para revisar el sistema eléctrico del tractor.
Comprueba visualmente la batería y sus conexiones.
Los bornes deben encontrarse limpios y correctamente sujetos. Si observas corrosión, cables deteriorados o dificultades de arranque, conviene solucionarlo antes de iniciar las jornadas de trabajo.
Aprovecha para comprobar:
- Faros delanteros.
- Luces de trabajo.
- Intermitentes.
- Pilotos traseros.
- Rotativo cuando corresponda.
- Conectores eléctricos para remolques y aperos.
Conforme avanza el otoño, las horas de luz disminuyen. Tener unos faros de trabajo en buen estado adquiere cada vez más importancia.
Revisa filtros de combustible y posibles pérdidas
El combustible es otro sistema que merece atención.
Comprueba visualmente tuberías, conexiones y filtros en busca de pérdidas.
Si el mantenimiento programado indica que corresponde sustituir el filtro de combustible, es preferible hacerlo antes de entrar de lleno en la campaña.
Los filtros tienen la función de impedir que determinadas impurezas lleguen a componentes más sensibles del sistema de alimentación, por lo que respetar los intervalos establecidos por el fabricante es una inversión en fiabilidad.
Si el tractor presenta dificultad de arranque, funcionamiento irregular, pérdida de potencia o problemas de alimentación, será necesario determinar la causa y no asumir automáticamente que se debe al filtro.
Aprovecha para revisar frenos y dirección
Quizá no sean los componentes que primero asociamos con la siembra, pero tanto los frenos como la dirección son esenciales.
Un tractor que va a pasar muchas horas desplazándose con aperos o circulando por caminos debe encontrarse en buenas condiciones de seguridad.
Comprueba si aparecen comportamientos anormales al frenar y presta atención a holguras o respuestas extrañas en la dirección.
Si vas a utilizar remolques con sistema de frenado, comprueba también sus conexiones y correcto funcionamiento.
Cualquier anomalía que afecte a frenos o dirección debe revisarse antes de continuar trabajando.
Engancha el apero y haz una prueba antes del primer día de campaña
Uno de los errores más habituales es realizar toda la revisión con el tractor parado y esperar al primer día de trabajo para comprobar el conjunto completo.
Siempre que sea posible, es preferible enganchar previamente la sembradora o el apero que se vaya a utilizar.
Esto permite comprobar:
- Funcionamiento del elevador.
- Conexiones hidráulicas.
- Conexiones eléctricas.
- Toma de fuerza si existe.
- Estabilizadores.
- Altura y geometría del enganche.
- Luces del apero.
- Posibles interferencias entre componentes.
También puede ser necesario adaptar la presión de los neumáticos o el lastrado a la máquina utilizada. El ajuste correcto del conjunto tractor-apero es importante para aprovechar la capacidad de tracción y trabajar de manera eficiente.
Mucho mejor descubrir una conexión hidráulica que pierde en el patio de la explotación que hacerlo en medio de una parcela.
Prepara también los recambios y consumibles básicos
La preparación de la campaña no termina cuando el tractor está revisado.
También resulta práctico comprobar qué recambios para tractor pueden hacer falta durante las próximas semanas.
No significa almacenar piezas innecesarias, sino anticiparse a los elementos de mantenimiento o desgaste que previsiblemente habrá que sustituir.
Dependiendo del tractor y del trabajo previsto puede ser interesante comprobar la disponibilidad de:
- Filtros.
- Correas.
- Juntas.
- Fusibles.
- Bombillas o elementos de iluminación.
- Bulones y pasadores.
- Componentes hidráulicos.
- Elementos eléctricos habituales.
En tractores con bastantes años de trabajo, disponer de determinados recambios de mantenimiento puede evitar perder una jornada entera por una pieza sencilla.
Y si trabajas con modelos DEUTZ-FAHR, SAME u otros tractores del grupo SDF, identificar correctamente el modelo y, cuando sea necesario, sus datos de fabricación facilita enormemente localizar el repuesto adecuado.
En Recambios Deutz Fahr puedes encontrar repuestos y componentes para diferentes modelos de tractores agrícolas, especialmente para marcas como DEUTZ-FAHR y SAME.
Una revisión antes de la campaña puede ahorrar muchos problemas
Preparar el tractor para la siembra de otoño no significa desmontar media máquina.
En realidad, una buena revisión preventiva del tractor consiste sobre todo en comprobar los sistemas que van a soportar el trabajo durante las siguientes semanas y solucionar pequeñas anomalías antes de que se conviertan en averías.
Aceites, filtros, neumáticos, hidráulico, enganche, toma de fuerza, refrigeración y sistema eléctrico son algunos de los puntos que merece la pena revisar.
También hay una regla sencilla que conviene recordar: si durante el verano has detectado un ruido, una pequeña fuga o un comportamiento extraño y lo has ido posponiendo porque el tractor seguía funcionando, antes de iniciar una nueva campaña es un buen momento para investigarlo.
El calendario agrícola no siempre deja margen para detener una máquina cuando comienza el trabajo.
Dedicar unas horas a la puesta a punto puede marcar la diferencia entre afrontar la siembra de otoño con el tractor preparado o acabar realizando una reparación urgente cuando cada día de trabajo cuenta.
Y, como siempre, ante cualquier duda sobre especificaciones, líquidos, presiones, pares de apriete o intervalos de mantenimiento, deben seguirse las indicaciones correspondientes al modelo concreto en el manual del fabricante.


















